Qué necesitas saber para preparar una mudanza

La emoción que conlleva estrenar una nueva casa se convierte, temporalmente, en ansiedad y descontrol al pensar en la mudanza.

Son tantas las cosas en las que hay que pensar que muchas veces nos sentimos sobrepasados por la tarea. Por eso, queremos darte unos consejos que te ayudarán a llevar la mudanza con tranquilidad y así poder saborear bien el cambio.

La clave está en la organización

Ser organizado es la mejor cosa que puedes hacer para asegurar una mudanza pausada y sin problemas. Es importante elaborar listas con todas las cosas que tienes que hacer: esto incluye comprar o conseguir cajas para embalaje, el embalaje en sí, contactar con empresas de mudanza para organizar el traslado de los bultos y fijar una fecha. Haz listas con las habitaciones y las cosas a empaquetar en cada una de ellas y asegúrate de guardarlas en un sitio seguro. Si lo crees necesario, haz listas con las propias listas.

Ten en cuenta si necesitarás contratar una empresa de limpieza para que acondicione la nueva casa antes de tu llegada, o bien para limpiar tu viejo hogar una vez terminado el traslado. Piensa también si podrás completar la mudanza en un solo día o si necesitarás un lugar donde dormir durante una o dos noches. ¿Tienes mascotas con necesidades especiales? ¿Tienes niños pequeños? Si es necesario, no olvides gestionar las altas de servicio en la compañía eléctrica, la compañía telefónica y la suministradora de agua.

Deshacte de las cosas que ya no necesites

No hay cosa que ponga de peor humor durante una mudanza que desempaquetar cosas que ya no quieres o ya no utilizas. Es una pérdida de tiempo y de dinero. Antes de empezar, revisa armarios, cajones, alacenas, áticos, garajes y sótanos y desecha todo aquello que no vas a necesitar más. Si no quieres tirarlo a la basura, una buena opción, siempre que sean artículos en buen estado, es donarlos a organizaciones caritativas, por ejemplo. También puedes dárselos a tus amigos o ponerlos a la venta en eBay. Pero, ante todo, no los lleves para tu nueva casa.

Busca una buena empresa de mudanzas

No todas las empresas de mudanza son iguales. Haz una búsqueda en Google e infórmate de sus precios y modo de trabajo. Las mudanzas son muy caras, así que no debes descuidar ningún detalle. Entérate, por ejemplo, cuál sería el precio si la mudanza incluye el embalaje completo y también cuánto costaría si sólo se encargan de los objetos más pesados y delicados.

Pregúntales sobre su seguro de robo o deterioro y sobre su protocolo para almacenar tus paquetes en los camiones durante la noche. Además, es importante saber si sus tarifas son por caja, por hora o por distancia. Haz tantas preguntas como necesites y pide toda la información por escrito. Tienes mucho en juego.

El embalaje

El embalaje es la tarea más mundana y tambén la más temida de la mudanza. Generalmente, la que nos sobrepasa y pone de peor humor. Hazlo poco a poco. Si tienes tiempo para planificar, cuanto más inviertas en empaquetar tus pertenencias, mejor. Lo peor que puedes hacer es dejarlo todo para el último momento.

Si te lo puedes permitir y prefieres que el embalaje lo realice la empresa de mudanza, tu nivel de estrés disminuirá a la mitad. Pero quizás esta sea una opción demasiado cara. Es preferible que te encargues tú del grueso del trabajo y dejar para los profesionales únicamente los muebles y aquellas piezas más valiosas y frágiles. Ellos están preparados para realizar un embalaje que sea seguro para el transporte. Además, de este modo, estos paquetes estarán cubiertos por el seguro de mudanza.

Empieza guardando las cosas que menos uses. Deja las cosas que uses más frecuentemente para el final. Elabora listas detallando qué cosas incluyes en cada caja. De este modo será mucho más fácil desempaquetar todo. Marca las cajas en todas sus caras. Pon un número a cada caja y la habitación a la que corresponde.

Artículos para realizar el embalaje

Necesitarás cantidades ingentes de cinta de embalar. Mucha más de la que te puedas imaginar. No escatimes en esto y compra una buena cinta, que no se deshilache, rompa o pegue continuamente al rollo. Es importante que encintes todas las cajas tanto como sea necesario para evitar que se abran por el fondo. También necesitarás plástico de burbujas, papel de periódico, tijeras, rotuladores gruesos y muchas, muchas cajas de cartón.

Quizás puedas conseguir cajas en el bar, el restaurante o el supermercado de tu barrio. En este tipo de establecimientos suelen manejar abundantes cajas de cartón que terminan desechando al final del día. Esta es, además, una buena forma de reciclar. Incluso puedes ponerte en contacto con la empresa inmobiliaria. Es probable que conozcan a alguien que acabe de terminar su mudanza y esté deseoso de desahecerse de todas sus cajas. El beneficio será mutuo.

No olvides a tus mascotas

Los animales son muy sensibles a las mudanzas. Son criaturas de costumbres y les gusta su ya bien conocido hogar. Haz que el cambio sea para ellos lo menos traumático posible. Mete en una caja bien identificada todas sus cosas juntas: juegos, cama, medicinas, champús, y todo aquello que puedan necesitar. Asegúrate de que la comida y los chuches permanecen a mano, al igual que el collar, la correa y el plato para el agua.

Ayuda a tu mascota a aclimatarse al nuevo espacio utilizando olores y objetos que le sean familiares. Es frecuente que algunas mascotas, especialmente perros, escapen en busca de su antiguo hogar. Para evitar sustos mantén cerradas las puertas exteriores.

Haz que tus hijos se sientan cómodos

Lo mejor es hacer que tus hijos se involucren en la mudanza. Enséñales la nueva casa. Haz que se familiaricen con su distribución. Permíteles que den su opinión sobre cómo les gustaría decorar su dormitorio. A los niños les gusta sentirse involucrados, ser parte importante del proceso. Al igual que las mascotas, es posible que al principio echen de menos su antiguo hogar. Por eso, es importante no deshacerse durante la mudanza de aquellas cosas que son importantes para ellos y que les ayudan a sentirse cómodos allí donde estén: animales, juguetes, pijamas, mantas, etc.

Inluye una maleta

Prepara una maleta como si te fueras de viaje durante dos o tres días. Incluye en ella todo lo que puedas necesitar (ropa, medicinas, artículos de aseo personal) para que no tengas que revolver caja por caja hasta que hayas terminado de desempaquetar.

Prepara un plan para desempaquetar los bultos

Lo más duro ya está hecho. Has empaquetado todo, lo has cargado en el camión y lo has llevado para la nueva casa. Llegó el momento de abrir las cajas y colocar cada cosa en su sitio. Es ahora cuando agradeces todas las listas que hiciste mientras embalabas. Te facilitarán mucho la labor.

Empieza por las estancias que utilizarás primero y, dentro de ellas, por las cajas que contienen las cosas de primera necesidad. Lo normal es que los dormitorios sean prioritarios. Antes de nada, haz las camas, para así tener un lugar cómodo donde descansar al final de la intensa jornada. Desempaqueta también las toallas y los artículos de aseo para poder pegarte una buena ducha al terminar.

La siguiente habitación en importancia es la cocina. Empieza desempaquetando potas y sartenes y todo aquello imprescindible para preparar la comida. Esto incluye platos, cubiertos y vasos. Una vez termines con lo más importante, puedes continuar con las demás cajas de la cocina o cambiarte para otra estancia. Tú eliges, aunque lo recomendable es no ir dejando las cosas a medias para no sembrar el desorden.

 

Siguiendo estos pequeños consejos, que al fin y al cabo, no escapan a la lógica, la abrumadora mudanza acaba por convertirse en un sencillo trámite antes de disfrutar de tu nuevo hogar.

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